Bendice Alma Mía Al Señor
Allí comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová, tu Dios, por la buena tierra que te habrá dado.
Cuídate de no olvidarte de Jehová, tu Dios.
Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias. Este era samaritano.Jesús le preguntó: – ¿No son diez los que han quedado limpios? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero?
Todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias, ya que por la palabra de Dios y por la oración es santificado.
El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios.
La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.
Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, quien perdona todas tus maldades, el que te corona de favores y misericordias.
Ofrecedle Sacrificio De Alabanza
Tuya, Dios, es la alabanza en Sión.
Para nosotros solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para quien nosotros existimos; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual han sido creadas todas las cosas y por quien nosotros también existimos.
Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre, que lo envió.
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
El que ofrece sacrificios de alabanza me honrará, y al que ordene su camino, le mostraré la salvación de Dios.
Vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. Clamaban a gran voz, diciendo: ¡La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero! Diciendo: ¡Amén! La bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. ¡Amén!
Cantar A Dios
Cantad a Jehová un nuevo cántico.
Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra! Al Dios de Jacob aclamad con júbilo! Entonad canción y tocad el pandero, el arpa que deleita y el salterio. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán, y confiarán en Jehová.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas».
El gozo de Jehová es vuestra fuerza.
Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento.
Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño, porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y libertinaje, no en contiendas y envidia. Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne.
Poned gloria en su alabanza.
Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicarán. Los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí, y perdonaré todas sus iniquidades con que contra mí pecaron y contra mí se rebelaron.
Me será por nombre de gozo, de alabanza y de gloria entre todas las naciones de la tierra.
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
Te alabaré, Jehová, Dios mío, con todo mi corazón y glorificaré tu nombre para siempre, porque tu misericordia es grande para conmigo y has librado mi alma de las profundidades del seol.
¿Quién como tú, Jehová? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?
Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza.
Y cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso.
Alaba Siempre
En gran manera me gozaré en el SEÑOR, Mi alma se regocijará en mi Dios.
Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca. En el SEÑOR se gloriará mi alma; lo oirán los humildes y se regocijarán. Engrandeced al SEÑOR conmigo, y exaltemos a una su nombre.
Porque sol y escudo es el SEÑOR Dios; gracia y gloria da el SEÑOR; nada bueno niega a los que andan en integridad.
Oh SEÑOR de los ejércitos, ¡cuán bienaventurado es el hombre que en ti confía!
Bendice, alma mía, al SEÑOR, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
¿Sufre alguno entre vosotros? Que haga oración. ¿Está alguno alegre? Que cante alabanzas.
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, sino sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor; dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre.
Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.
Como a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios, y los presos los escuchaban.
Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos!





